Por: Edgard Ramírez 

Supuesto Negado.- La música trap va mucho más allá de pedir culo sin rodeos, fumar creepy, jugar playstation y hablar de violencia callejera con agresivos sonidos electrónicos y una contagiosa armonía que le da una estética oscura.

Por sus letras explícitas, este nuevo género se mantiene censurado en la radio y la televisión mientras se apodera descaradamente de las plataformas digitales. Su hábitat natural es internet: Youtube, Spotify y SoundCloud son sus contenedores principales.

El término “trap” proviene de la jerga callejera gringa y se usa para denominar a las “ollas”, es decir a los lugares donde se venden drogas.

Venezuela, junto a República Dominicana, es el país que despunta en esta nueva movida nacida a finales de la década de los 90 en el sur de Estados Unidos y puesta de moda en Latinoamérica a finales del 2015.

Arcángel, Farruko y Yandel fueron quienes lo llevaron a su expansión actual.

Niñas y niños taparse los oídos

Carlos Alberto Aponte, conocido como Cpro, vive en Caracas y hace trap desde hace 5 años. En 2013 editó su primera producción Black Paradise.

Amablemente aceptó responder a algunas preguntas para Supuesto Negado:

¿Cómo empezaste a cantar trap?

Hacía rap. Más que nada asistía a competencias. Después me di cuenta que era la música del futuro.

La crítica señala el trap como un género que impulsa las drogas y la cosificación de la mujer ¿Tú qué opinas?

No todos hablan de lo mismo, eso depende del artista. Sin embargo, lo de las drogas y tal es cierto. No es música para niños. Hay algunos temas muy obscenos pero hay que estar claros en que la educación comienza en casa. Lo malo no tiene nada que ver con la música que oyes.

Música mainstream 100% digital

El trap usa sintetizadores, cajas rítmicas, sub-graves, y modos armónicos menores para darle “una caída down”. El tempo de la música suele ser de 140.

La métrica del trap es mucho más sencilla que la del rap tradicional pero algunas canciones ignoran completamente la medida de los versos o la rima. Lo importante no son las notas musicales, sino los efectos sonoros.

Esto es la calle hablando

Abraham Liendo, conocido como GvngBoyz es cantante de trap venezolano residenciado en el estado Vargas.

¿Cómo empezaste a cantar trap?

“Comencé cantando rap a los 11 años –hoy tengo 22– y a medida que fui creciendo evolucionaron los ritmos y yo junto a ellos. En 2015 se “reventó el trap” y me metí de lleno en esa movida”.

Sobre la repetitiva objeción al tratamiento de la mujer en este género, dice:

“Es verdad que algunas veces se pasan de la raya, me incluyo. Hay baladas y boleros que también la denigran pero como el trap es lo de hoy se le dirige la atención a esto.

Creo que existe una doble moral. Hay tantos problemas que están pasando realmente que enfocarse en atacar una canción es lo menos importante”.

Más allá de nuestras fronteras el trap también se impone. El cantante Vfro, tiene 27 años y vive en Santo Domingo, República Dominicana. Desde allá habló con Supuesto Negado.

Vfro FRO dice que empezó en el trap tras ser alto consumidor musical. “Probablemente vine a descubrir este sonido para el 2005 ó 2006, pero yo comencé a hacer Beats a finales del 2012. Comencé a hacer estos raros híbridos entre trap y beats electrónicos, me pareció sumamente innovador, era el futuro, podía sentirlo, no dure mucho en bajar mi mejor programa pirata y comencé a experimentar”.

Para el artista dominicano “esto es la calle hablando y diciendo la verdad. No todas las personas tienen la misma perspectiva para recibir, entender e identificarse con un mismo mensaje”.

Normal, marica… se enrollan los viejos

Supuesto Negado asistió al concierto de Micro TDH y Reis Bélico realizado en el sistema teleférico de Mérida Mukumbarí para conocer la opinión de los seguidores del trap sobre los señalamientos que hacen los críticos adultos sobre esta música.

A pesar de que ellos no son precisamente los cantantes más agresivos en sus letras, los asistentes conocen muy bien el género y todos coincidieron en que es el lenguaje habitualmente usado entre los jóvenes.

Luz Díaz, destacó que aunque algunas letras son “pasadas” ahora eso es normal. “Así hablan los chamos de hoy. El amor, el desamor, los amigos, las fiestas, fumar y tirar, es el día a día”, según reveló.

Cateryn Arguello comentó que al principio las letras explícitas le parecían fuertes pero ahora no. “Ya uno no le para mucho a lo que dicen. Me gusta más bailarlo que escucharlo”, dijo.

La generación anterior siempre se escandaliza

Franklin Mata asistió al concierto con su hija de 17 años porque los menores de edad debían asistir acompañados de algún representante.

“Nunca había escuchado esa vaina, es decir, no le había puesto atención a la letra porque no les entiendo. Sin embargo, hay que estar claro que es normal, la música involucra lo que vive cada generación. Rompe los tabúes. Cuando yo era chamo y escuchaba rock los viejos también se escandalizaban y eso que solo decían algunas groserías y de vez en cuando nombraban la marihuana. También cuando salió la lambada fue un escándalo y ahora eso es una tontería”, recordó.

 

 

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