Por: Edgard Ramírez

Supuesto Negado.- A pesar de que antiguamente en Venezuela el vallenato era un género exclusivamente apreciado por extranjeros, sectores populares y estados limítrofes con Colombia, en los últimos años se desbordó también de las camioneticas y se trepó en el gusto de la clase media y alta.

Lo mismo pasó en Colombia por allá en la década del 50 cuando esta música oriunda de Valledupar (de allí su nombre) desplazó a los valses y pasodobles para instalarse cómodo en las fiestas de la burguesía neogranadina.

Hoy en las rumbas y carros de los sifrinos venezolanos es común escuchar a Silvestre Dangond, el máximo exponente de lo que se conoce como “la nueva ola” del vallenato.

Este cantante y compositor colombiano, naturalizado estadounidense, se presentó en los Grammy Latinos (2015) y su disco La 9ª Batalla alcanzó el primer puesto en la lista de álbumes latinos de iTunes en EE.UU.

Sus canciones junto a Nicky Jam y Farruko obtuvieron éxito internacional y se colaron en los listados de Billboard. El tema Cásate Conmigo actualmente cuenta con casi 331 millones de visitas en Youtube.

En La Lagunita… ¡con sentimieeeento!
Johan Guerra, vocalista de la agrupación venezolana Vallenatos 24 K aseguró que lo han contratado para presentaciones privadas en La Lagunita, El Hatillo y Baruta, sectores muy exclusivos de Caracas.

“Antes las contrataciones eran mayoritariamente en sectores populares. Supongo que también puede ser producto de la crisis, pero ahora los contratos salen mayoritariamente para el Este”, dijo.

Comentó que el repertorio cambia de acuerdo al público. “Los chamos piden a Silvestre Dangond y los viejos a Diomedes, Jorge Celedón y Rafael Orozco”.

En los Andes venezolanos la agrupación más popular de este género son Los Diamantes del Vallenato.

Alexander Morales, su vocalista, contó que ahora alterna sus presentaciones en discotecas y tascas con espectáculos privados en las urbanizaciones de la clase alta de Mérida y San Cristóbal.

“El género ha cambiado y ahora predomina el vallenato parrandero y la fusión (nueva ola). Antes, los más populares eran el comercial (Diomedes Díaz, el Binomio de Oro y Los Chiches, por ejemplo) y el vallenato romántico (exclusivamente le canta al amor: despechos, distanciamientos, reconciliaciones etc)”, detalló.

El origen: La gota fría
Carolina Ramírez, presidenta del Club de Fans Oficial de Carlos Vives en Venezuela, explicó a Supuesto Negado que gracias al disco Clásicos de la Provincia (1993) el vallenato entró en todas las clases sociales de Venezuela. Esta producción fusionó ritmos modernos (rock y jazz) con el vallenato y cumbia tradicional.

“La Gota Fría fue el tema más popular y marcó un antes y después del vallenato en nuestra tierra y en Colombia también”.

Eduardo Parra, periodista y músico, coincidió en que Carlos Vives fue quien potabilizó el género para los jóvenes venezolanos sin embargo, agregó que hay un precedente: Barranco Mix (1993). Unos venezolanos que tomaron algunos de los vallenatos más clásicos y los reinterpretaron con un barniz tecno; “un ensayo paralelo al tecnomerengue, que terminó adueñándose de las discotecas y de La Hora loca”, recordó.

Algunos críticos amantes del género aseguran que esta proyección de los artistas como productos dentro del círculo mercantil despojó al vallenato de su extracción popular.

Esta música, que mezcla la influencia europea (el acordeón), africana (caja sonora) e indígena (charrasca), se ha vuelto muy popular en los límites colombianos –Ecuador, Panamá y Venezuela– pero también en Argentina, México y Paraguay.

La Nueva Ola ha instaurado como referentes a personajes encumbrados en la mayor escala del orden sociocultural y económico, con atuendos y cortes de moda reproductores del género urbano. Atrás quedó la estética popular del juglar vallenatero.

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