Por: Esther Pineda G.

Las mujeres empoderadas, trabajadoras, profesionales, lideresas comunitarias, artistas, creadoras, pensadoras, las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes, sexo-diversas, las mujeres preocupadas por los aspectos históricos, políticos y sociales de nuestro país desaparecieron de TVES.

La televisora “social” venezolana TVES pone de manifiesto una vez más que la mujer en nuestra sociedad es una moneda de intercambio

En el año 2007 debuta en el espectro televisivo la fundación televisora venezolana social (TVES) con la propuesta de convertirse –como lo expresa la breve reseña disponible en su página web- en: “Un canal de servicio público orientado al sano entretenimiento y fomento de la cultura del pueblo venezolano. Como una alternativa de programación de calidad, comprometida con los valores nacionales y la aspiración de progreso, justicia y bienestar de nuestro pueblo. Incorporando el esfuerzo creativo de aquellos excluidos por el sistema televisivo comercial. Con la aspiración de encantar, de enamorar a los venezolanos y venezolanas a través de una propuesta fresca, diversa y retadora, que represente el esfuerzo del Estado venezolano por ofrecer una tv pública digna y de calidad. TVES se planteó como un proyecto dirigido a rescatar una importante frecuencia en señal abierta para ponerla al servicio de la educación, la cultura, la identidad y los valores nacionales y latinoamericanos”.

Es desde esta perspectiva que TVES se presentó como una alternativa en la televisión venezolana, cuya programación no creara y fidelizara una audiencia a partir de la reproducción de contenidos cargados de amarillismo, clichés, estereotipos, prejuicios y formas de discriminación; entre los que destacaban el clasismo, el racismo, la homofobia y el sexismo sobre los que se habían consolidado algunos medios privados a través de su programación matutina, humorística, espacios de farándula y telenovelas.

No obstante, a partir de la designación como presidente de TVES en el año 2014 de Winston Vallenilla, -actor y animador en programas caracterizados por su alto contenido discriminador, sexista y objetualizador de la mujer como lo fueron Aprieta y gana y La guerra de los sexos- no ha de sorprendernos que este rápidamente sacrificara la producción nacional, los contenidos educativos y el carácter social de esta televisora a cambio del incremento en algunos valores en el rating; incluso cuando esto significara el retorno a la pantalla de una imagen estereotípica de la mujer, manifiesta en su representación sumisa, dependiente, sufrida, conflictiva e intrigante, cuya principal preocupación e interés de vida se organiza en torno a su aspecto físico y el amor romántico; aspectos manifiestos y exacerbados en las telenovelas y series juveniles argentinas, mexicanas y brasileñas adquiridas por el estado venezolano.

Las mujeres empoderadas, trabajadoras, profesionales, lideresas comunitarias, artistas, creadoras, pensadoras, las mujeres campesinas, indígenas, afrodescendientes, sexo-diversas, las mujeres preocupadas por los aspectos históricos, políticos y sociales de nuestro país desaparecieron de TVES; por el contrario, las figuras femeninas actualmente representativas de esta televisora como Marlene De Andrade, Layla Succar y Susej Vera reproducen los estereotipos físicos y conductuales que tanto hemos criticado, legitimando y naturalizando una imagen de la mujer elitista, superficial, frívola y modificada corporalmente por la mano de la cirugía estética; política comunicacional del Estado que ha lanzado por la borda los esfuerzos de los movimientos de mujeres por vindicar y dignificar la histórica y mancillada imagen de la mujer venezolana en los medios de comunicación.

Ya estos señalamientos se han hecho frecuentes en las reflexiones de algunos blogueros y autores en medios alternativos, ante las muestras de una imagen cosificada de la mujer que daba sus primeros pasos en programas como Tves en la mañana y Está pegao!, donde las mujeres aparecen con muy poca vestimenta, poses sugerentes y moviendo sus cuerpos al ritmo de las degradantes letras del reggaetón. No obstante, este canal superaría sus propios límites al estrenar su programa Tves en la noche con la presencia de Diosa Canales, máxima representante de los antivalores, cosificación y objetualización de la mujer; vedette reconocida por sus polémicos desnudos, lenguaje soez y espectáculos de contenido sexual, quien semi-desnuda en dicho programa especial cantó, bailó, gateó y recibió nalgadas de diversos hombres en una orgia musical transmitida en horario dirigido a todo público.
Es de este modo como la televisora “social” venezolana TVES pone de manifiesto una vez más que la mujer en nuestra sociedad es una moneda de intercambio, quien en esta oportunidad ha sido degrada, reducida, negociada y exhibida por un poco de rating.
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