Por: Edgard Ramírez 

Supuesto Negado.- Un mensaje en Twitter del cantante Nacho en agosto de 2017 resume lo que una parte importante de la militancia opositora –y de algunos de sus dirigentes–, siente: “Se podría decir que soy opositor de la oposición también. Cosa frustrante”.

Se podría decir que soy opositor de la oposición también. Cosa frustrante. — NACHO (@nacholacriatura) August 8, 2017

Si bien es cierto que a esa multiforme masa opositora solo los une el desprecio por la Revolución Bolivariana, en los últimos años –especialmente desde 2015– se han multiplicado y hecho más visibles miles de seguidores que también fustigan, amenazan y ridiculizan a los principales miembros de la MUD. El odio no es solo contra el chavismo.

Las críticas y amenazas de los seguidores de la oposición contra sus propios “líderes” se basan principalmente en diferencias sobre las estrategias políticas a seguir.

“Hay opositores que critican más a sus compañeros que el mismo gobierno” afirmó, en una entrevista reciente el secretario de la Universidad Central de Venezuela, Amalio Belmonte.

También el analista político y director de Datanalisis, Luis Vicente León, llamó la atención sobre la situación interna del antichavismo.

“Cuando un segmento de la oposición dedica su esfuerzo, tiempo, redes y recursos a atacar a otro segmento de la oposición, reconoce su propia incapacidad para luchar contra su real enemigo y se dedica a algo en lo que sí puede influir. Destruir a quienes tienen su mismo objetivo” publicó en Twitter.

Cuando un segmento de la oposición dedica su esfuerzo, tiempo, redes y recursos a atacar a otro segmento de la oposición, reconoce su propia incapacidad para luchar contra su real enemigo y se dedica a algo en lo que sí puede influir. Destruir a quienes tienen su mismo objetivo. — Luis Vicente Leon (@luisvicenteleon) February 1, 2018

Los enemigos de mis enemigos no siempre son mis amigos

Durante los meses de violencia callejera también se libró una batalla campal en las redes sociales en torno a la necesidad o no de mantener las guarimbas.

Una parte importante del antichavismo criticó a la dirigencia opositora por impulsar el cierre de calles, avenidas y autopistas. Otra vez no se lograban acuerdos: algunos demeritaban el efecto de los trancazos porque solo se efectuaban en las zonas donde la oposición era mayoría, otros porque consideraban que las molestias ocasionadas a los propios vecinos se volvía en su contra, y otros tantos criticaban a la dirigencia por dejar solos a quienes se apersonaban para cumplir la tarea encomendada en las calles.

Radicales pueden dejar sus mentadas de madre aquí abajo. No defiendo ninguna instancia ciegamente pero si hay una agenda del liderazgo con la que no se comulga hay miles de maneras de hacérselo saber que no RESTAN gente al movimiento para defender el derecho de los venezolanos a que no nos impongan más miseria. No vamos para ningún lado sin pensar en los que para unirse el jueves al paro, y a medidas más fuertes los siguientes días, tienen que hacer su trabajo o el doble hoy y mañana. Hablo del que no tiene ahorros y vive al día, y para quién dejar de trabajar por muy de acuerdo que esté con la causa, es un esfuerzo. #DigoYo A post shared by El Profesor Briceño (@profesorbriceno) on Jul 18, 2017 at 10:21am PDT

Más recientemente, los opositores que odian a la oposición se han dedicado a criticar a la delegación de la derecha que acudió a la Mesa de Diálogo y Negociación en República Dominicana. Consideran que son “colaboracionistas” y la búsqueda de soluciones pacíficas solo oxigena al gobierno. De un tiempo acá también los denominan “falsa oposición”.

Según Diego Arria los participantes de la Mesa de diálogo en Santo Domingo deberían saludarse escupiéndose unos a otros. — Tulio Hernández (@tulioehernandez) February 1, 2018

Pero no solo los seguidores del antichavismo. La alianza opositora Soy Venezuela, del exalcalde metropolitano de Caracas Antonio Ledezma y la exdiputada María Corina Machado, con el Movimiento Vente Venezuela, han mantenido una campaña sostenida contra el diálogo y sus colegas.

También el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, publicó un vídeo criticando con dureza la decisión de sentarse a negociar con el gobierno.

Reitero: El llamado a elecciones en #Vzla es ilegítimo. No da las mínimas garantías al pueblo.
Es necesario un gobierno d transición xa generar un sistema electoral legítimo q permita soluciones al país.

Mis declaraciones a medios luego d diálogo con @alcaldeledezma #OEAconVzla pic.twitter.com/LusO7NPoIV — Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) February 2, 2018

Antes, cada vez que se realizó un evento comicial en donde la oposición decidió participar (elecciones para gobernadores y alcaldes) miles de mensajes insultantes llenaron las redes de los partidos y candidatos que se inscribieron.

Los cinco más odiados

Hay una afirmación que no se puede perder de vista y que da cuenta de que estos enfrentamientos entre la oposición no son siempre espontáneos. Cuando Timoteo Zambrano anunció en carta pública su renuncia a las reuniones del diálogo porque algunos sectores de la derecha “desaconsejaron” su candidatura a la presidencia de la Asamblea Nacional, deslizó que uno de los argumentos principales de sus compañeros antichavistas fue que “la opinión pública y las redes sociales serían muy críticas con mi candidatura. Por cierto principalmente dos organizaciones políticas, que a diario influyen en forma determinante, en esas redes y sus matrices de opinión inducidas”.

Posteriormente, y por la polvoreda que levantó esta infidencia se pudo conocer que se refería a Primero Justicia y Voluntad Popular. Paradójicamente, tres de los personajes más criticados en las redes sociales por los seguidores de “la unidad” (que no son bots) son precisamente Henrique Capriles y Julio Borges de PJ, y Freddy Guevara de VP.

Fuera de estos partidos, Henry Ramos Allup y Henry Falcón son a diario regañados por la base antichavista o por otros compañeros de la ya casi extinta MUD.

María Corina Machado y su posición radical es celebrada por un grupo del antichavismo 2.0 a pesar de que Vente Venezuela y ella misma, tienen muy poco peso específico en la política fuera del mundo digital.

Pero indistintamente de los niveles de aceptación que tenga tal o cual figura en un momento dado, lo cierto es que en la coalición antichavista coexisten tendencias irreconciliables que se manifiestan en estrategias políticas divergentes que se hacen más o menos visibles de acuerdo a los ciclos de tensión variable.

La toma de decisiones inconsultas, la disputa por el liderazgo y ahora la decisión de ir o no a elecciones prenderá nuevamente el candelero en ese teatro de operaciones político en el que se han convertido las redes sociales en Venezuela.

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