Por: Edgard Ramírez

Supuesto Negado.- A pesar de que los desarrollos empresariales tipo “maquilas” atentan contra el empleo, el salario y no aportan mayor beneficio a los países sedes, ante la depauperación de los sueldos en Venezuela, miles de personas lo agradecen y celebran.

Supuesto Negado entrevistó a varios profesionales venezolanos que venden su fuerza de trabajo a empresas en el exterior para que nos cuenten las interioridades de este sistema de contratación. ¿Cuáles son los pro y los contras? ¿Hasta cuánto puede alcanzar la diferencia en la remuneración por el mismo trabajo realizado para una empresa local o una en el extranjero?

Antes que nada, tengamos claro que entenderemos como maquila todo aquel servicio prestado por personas naturales o jurídicas en Venezuela, a un contratante domiciliado en el extranjero quien le proporcionará en los términos y condiciones convenidas, componentes o elementos que aquella procesará o transformará para que el contratante los utilice o comercie según lo convenido.

Valorización del trabajo
FP, es profesor en la Universidad de los Andes (ULA), en Mérida, y trabaja como programador para varias empresas en el extranjero desde hace unos 5 años. Lo primero que nos comentó es que su contrato de dedicación exclusiva no le permite –legalmente- trabajar como freelance para empresas u otras instituciones, “sin embargo, por la crisis y ante el retiro masivo de profesores, las autoridades académicas ya no están abriendo expedientes por esta causa”. Y se entiende.

“Un programador con experiencia puede ganar 30 dólares la hora. Un novato cobra seis. El salario aquí como profesor es un poco más de sueldo mínimo -con todos los beneficios podría llegar a unos 3 dólares mensuales-. Si pudiera trabajar las 40 horas por semana la relación llegaría a estar hasta 160 veces por encima. Sin embargo, a destajo, es difícil tener toda esa carga horaria”, explicó.

“La mayoría de contrataciones se hacen a través de plataformas de ofertas de trabajo freelance, es decir, que no hay contrato, ni nómina. No hay protección laboral alguna y una precarización del trabajo que va en contra de las luchas históricas”, reflexionó.

Otra de las características negativas de esta contratación es que en muchos casos se ofrecen menores pagos a los venezolanos. Sucede con frecuencia que los contratantes son venezolanos que ya están en el exterior, conocen la magnitud de la crisis, las tarifas y se aprovechan de ello: “Ellos son los principales explotadores, quienes peor pagan y valoran menos el trabajo”, denunció.

Lo positivo –además, obviamente de la mayor remuneración económica- es la vinculación profesional con otros colegas y grupos profesionales en el exterior. Venezuela está adelante en Latinoamérica en talento formado. A título personal, la persona que busca trabajo afuera también necesita sentir que su trabajo es valorado, sentirse productivo.

Los textos especializados sobre formas contemporáneas de explotación laboral señalan que el tránsito de empresas bajo el modelo de subcontratación internacional hacia industrias con nuevas formas de “vinculación productiva con proveedores” es una característica central que identifica la transición de una generación de maquiladoras a otra.

Este tránsito significó pasar del esquema de ventajas competitivas al de economías de escalas. La tercera generación de maquiladoras muestra el desarrollo de centros técnicos con trabajo basado en conocimiento muy especializado.

Cero problemas de efectivo, ni transporte
“Lo mejor es que no debo ir a ninguna oficina porque aquí es un tema conseguir efectivo y busetas (transporte público). Lo malo son los cortes seguidos de luz y de internet porque no puedo adelantar nada”, explicó directo, Emmanuel Benmanam, joven merideño, diseñador gráfico, que desde noviembre maneja las redes sociales de una empresa de limpieza de tapicería en Panamá.

Le depositan 40 dólares mensuales –al cambio del día en el mercado negro de divisas– a una cuenta en Venezuela. Difícilmente alguien pueda ganar 28 millones de bolívares mensuales por ser el administrador de redes de una empresa criolla.

Una oportunidad para quedarse en Venezuela
“Antes trabajaba para una emisora del Sistema Bolivariano de Información (SIBCI) como corresponsal en Mérida y la diferencia con mi ingreso actual es 15 veces menor”, explicó Rocío Mejía, periodista, quien actualmente se dedica a escribir reseña de productos y temas de salud e interés general, para algunos portales españoles.

“El trabajo lo encontré en enero, de este año, a través de una de las plataformas que ofrecen estos servicios”, dijo.

El mercado freelance ha evolucionado a pasos agigantados. Han aparecido plataformas de trabajo para conectarlos a los clientes y muchas páginas de trabajo tradicional han empezado a ofrecer esta alternativa de trabajos esporádicos para competir en el mercado laboral actual.

Los más comunes son Guru, PeoplePerHour, FlexJobs, Toptal, 99Designs, Crowded, Freelancer, Upwork, Fiverr.

Mejía considera que vivir en Venezuela y ganar en dólares es la única oportunidad que tienen los profesionales de sobrellevar la crisis. “Mientras la economía presenta claras evidencia de estar marcada por el dólar paralelo, un sueldo en bolívares no alcanza para los gastos de la familia”, apuntó.

En cambio, trabajar como freelance para una empresa en el exterior es una oportunidad de quedarse en el país y tener una vida digna.

Si bien es cierto que este tipo de trabajos freelance debilitan la seguridad en el empleo, eliminan el salario formal, anulan los permisos remunerados legales y contractuales y facilitan los despidos, la severa crisis económica que atraviesa Venezuela hace que la llegada de estas iniciativas más que verse como un atentado a la soberanía y como una agresión artera a los derechos mínimos, se vive como un logro: para los profesionales, porque es una fuente de trabajo, aunque precaria, bien remunerada. Y para los gobiernos, porque representan válvulas de escape a las ollas de presión que resultan sociedades cada vez más empobrecidas y donde la conflictividad crece.

 

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