Por: Ernesto J. Navarro

RT.- Venezuela finalizó el año 2017 con las victorias electorales del chavismo, por un lado, y con una acentuada crisis económica, por el otro. La coalición de partidos de izquierda, conocida como Polo Patriótico, obtuvo la mayoría de miembros en la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), en julio; ganó 19 de 23 gobernaciones, en octubre; y consiguió poco más de 300 alcaldías de 335 en disputa, en diciembre pasado.

Pero la economía sigue siendo la principal preocupación de los habitantes de esta nación latinoamericana.

Se trata de los dos aspectos internos que marcan el escenario de la próxima elección presidencial, fijada para 2018 y que, tradicionalmente, se realiza el mes de diciembre, aunque las leyes no precisan un mes específico.

Más allá se encuentran las sanciones económicas aplicadas por EE.UU.; las presiones de los gobiernos de derecha en la región y los vaivenes del mercado petrolero.

Sin cifras oficiales

Las cifras disponibles sobre la inflación, por ejemplo, provienen de organizaciones privadas, debido a que el Gobierno no publica datos oficiales sobre este aspecto de la economía local desde el año 2015, cuando el Banco Central de Venezuela (BCV) indicó que “la variación anualizada (en el índice de precios al consumidor) al cierre del tercer trimestre de 2015, se ubicó en 141,5%”.

Una nota publicada por la televisora Globovisión y que cita a Ecoanalítica, una firma de consultoría financiera, asegura que la inflación acumulada sería de al menos 2.735%, al cierre de 2017.

¿Marzo?

En diciembre, el constituyente Earle Herrera, el mismo que propuso el adelanto de las elecciones de gobernadores, según publicó la emisora Alba Ciudad, vaticinó a RT que las presidenciales podrían adelantarse.

“Sí hay condiciones para un proceso presidencial en el país (…) Pensamos que unas elecciones presidenciales en el primer trimestredel año 2018 serán también en función de la paz de la República”.

Algunos analistas incluso se han aventurado a precisar que la elección se realizaría el 5 de marzo, en coincidencia con la fecha del fallecimiento del comandante Hugo Chávez.

Para la oposición

Las presidenciales de 2018 serán “las primeras elecciones presidenciales en medio de un cuadro hiper inflacionario”, opina el periodista Vladimir Villegas, opositor al Gobierno de Nicolás Maduro.

Villegas, quien conduce un programa diario de entrevistas en el canal local Globovision, considera que en la actualidad la población venezolana se encuentra “empobrecida, y sometida a una política económica que la ha colocado en niveles de precaria sobrevivencia”.

En medio de ese cuadro, agrega, se ubica una “oposición debilitada y dividida”.

Para los partidos políticos que adversan al chavismo, la actual crisis económica “es su oportunidad y fortaleza, pero siguen sin un líder que la unifique y una línea política y programática definida”.

Estados Unidos en juego

Vladimir Villegas señala que el plano “internacional sigue pesando” en las decisiones internas de esta nación.

Nuestro país, dijo, “está entre los tres asuntos prioritarios de la administración Trump: Irán, Corea del Norte y Venezuela”, al tiempo que “el fantasma de la explosión social sigue rondando al país”.

El periodista cree que todos esos elementos hacen que “el escenario electoral sea complejo e impreciso” y que con otras condiciones electorales “no dudaría un triunfo opositor”, pero en las circunstancias actuales, “no es fácil hacer pronósticos”.

Para el chavismo

Por su parte, el internacionalista Basem Tajeldine cree que las presidenciales de 2018 suponen, “sin duda alguna”, un escenario “muy complejo para el chavismo”.

Particularmente “porque enfrenta, no a la derecha local, sino al imperialismo estadounidense, quien ha sido la real oposición al Gobierno”.

Tajeldine estima que el actual Gobierno estadounidense “ha venido profundizando sus políticas agresivas contra el país”, en forma de bloqueos comerciales y financieros.

El resultado de esas medidas unilaterales ha sido una prolongada crisis económica “con la que EE.UU. busca forzar una implosión social en las clases bajas de la población venezolana”, apunta el internacionalista.

Aunque precisa que el Gobierno chavista debe modificar y corregir algunas de sus políticas económicas, no duda en aseverar que fenómenos como “la fuga de capitales o el contrabando de extracción”, son utilizados por la oposición como armas políticas.

Para el analista, “la guerra económica disimula muy bien el ataque directo de EE.UU. al país”, porque el pueblo, preocupado por la situación económica interna termina responsabilizando únicamente al Gobierno, tal como esperan los enemigos.

“Más que una invasión con tropas militares, la crisis es la mejor arma que han empleado desde Washington en contra de la revolución bolivariana”, indicó.

Contexto

A nivel regional, Tajeldine observa una situación favorable para el chavismo y la izquierda latinoamericanas.

Existen expresiones recientes que favorecen a la izquierda, apunta el analista, como “las grandes manifestaciones en contra de los presidentes de Argentina y Brasil, el descalabro político de Pedro Pablo Kuczynski en Perú, la opción real de triunfo de Andrés Manuel López Obrador en México, o la caída de la ola neoliberal que se vendió como un exitazo en América Latina”.

En síntesis, finalizó, “los partidos de derecha, debido a su descalabro político, sus divisiones, su falta de moral y liderazgo, solo cuentan con EE.UU. para tratar de hacer mucho más fuerte la crisis y valerse de ello para tener opción de ganar las elecciones”.

Pero antes, indicó Basem Tajeldine, “debe mirarse una realidad”, y es que las victorias electorales del chavismo durante 2017 “le permitieron al Gobierno consolidar una maquinaria electoral que es indiscutiblemente necesaria y que demostró ser muy efectiva. Eso es una herramienta poderosa con la que cuenta el partido de Gobierno para encarar las presidenciales”.

Latinoamérica electoral

El periodista Arlenin Aguillón, especialista en análisis del discurso, observa que los eventos políticos regionales tendrán alguna repercusión interna en los comicios de Colombia, Costa Rica, Paraguay, Brasil, Cuba, México y Venezuela, a desarrollarse en 2018.

“Pero sin duda que los comicios en Venezuela captarán la mayor de las atenciones”, apunta Aguillón.

A manera de ejemplo detalla que “el número de periodistas que cubren las elecciones presidenciales en Venezuela se compara al número de comunicadores que se acreditan para unos Juegos Olímpicos”.

Tomando en cuenta las presiones que ejerce EE.UU, el analista dijo que el Gobierno venezolano “tendrá que tomar decisiones de alto impacto, para estabilizar la economía del país de forma de poder repercutir en la opinión pública”.

Pero quizá el “detalle más importante”, agrega Aguillón, es conocer la fecha de la elección presidencial, ya que ese elemento pudiera generar un “posible reacomodo de la oposición que, en buena parte, se apartó de la ruta electoral”.

 

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