Por: Edgar Ramírez 

Supuesto Negado.- Las nuevas tecnologías de la comunicación, específicamente las redes sociales Facebook e Instagram, se convierten hoy día en grandes promotores y captadores de clientes y ofertantes del llamado “oficio más antiguo del planeta”.

Esta comunidad gigante de redes sociales (Facebook cuenta con 2 mil 167 millones de usuarios e Instagram con 800 millones) se ha convertido en la plataforma ideal para la captación de personas para la prostitución, básicamente porque existe cierta confidencialidad que permite fácilmente traspasar algunos límites legales, geográficos y, claro está, éticos.

Dada la crisis económica que atraviesa Venezuela y la hiperinflación criolla, se ha exponenciado la oferta internacional para captar “talento” nativo, pues resulta muy barato para quienes contratan y -digámoslo sin rubor- una fuente de ingresos muy lucrativa en comparación con los pocos ingresos que se pueden obtener en el país ejerciendo este mismo trabajo u otros menos polémicos, bien sea oficios o profesiones.

En vez de ir a agencias de modelaje (para buscar posibles scorts de alto nivel) o barcitos y barrios populares (para públicos con menor capacidad de pago) los proxenetas 2.0 acceden a Facebook y sin transpirar cuentan con un nicho de más de 10 millones de usuarios en Venezuela (9 de cada 10 habitantes posee una cuenta), o en Instagram, 5 millones y medio de usuarios registrados.

Cuerpos exportables para Colombia, Perú y las Antillas
Una búsqueda más o menos exhaustiva en Facebook o Instagram (se buscan venezolanas para trabajar en _________) permite ubicar algunas ofertas para las cuales deben enviar la hoja de vida y fotografías. Después de aprobadas se ultiman detalles vía WhatsApp y se acuerda la fecha del viaje.

El proxeneta (apoderado, le dicen en el ambiente) las espera en el aeropuerto de Maiquetía o en el terminal de San Antonio del Táchira porque ellos corren con los gastos. Obvio, después deben pagar con creces no solo el pasaje, sino también el alojamiento y la alimentación.

Medios colombianos, peruanos y curazoleños tienen decenas de reseñas sobre el tema.

Una vez en los países destino empiezan inmediatamente a trabajar, bien sea en bares o en apartamentos acondicionados y con publicidad para captar clientes.

En Colombia la mayoría de las venezolanas contactadas a través de las redes sociales van a parar en Cartagena y Barranquilla. En la popular página de servicios para adultos co.mileroticos.com se pueden encontrar decenas de compatriotas que ofrecen su cuerpo en el vecino país.

Según algunas ONG’s nacionales, en dos años aumentó 300% el número de casos de víctimas de trata de personas.

Recientemente, México también figura como uno de los destinos más ofrecidos por las redes sociales para “salir de la crisis y volver con dólares”. Varias denuncias sobre venezolanas prostituyéndose en hoteles de Puebla, Cuernavaca y Toluca, han salido a la luz pública.

Hacerlo un tiempo y después volver
Acostarse por dinero con alguien desconocido, muchas veces intoxicado –con alcohol o drogas- y ante la posibilidad de ser (más) agredida es lamentable. Sin embargo, algunas de las personas que deciden dedicarse a la prostitución –ojo, no sucede solo con mujeres – y que corren con ¿la suerte? de no caer en una red de trata de blancas pueden hacerlo por tiempos limitados, regresar a Venezuela con el dinero ahorrado y quedarse un tiempo en el país con su familia. Luego, regresan para dedicarse a lo mismo. Así, una y otra vez.

Según las reseñas y las tarifas publicadas en los portales de citas, las prostitutas pueden conseguir mensual entre 1500 dólares (si están en Colombia) y hasta 8 mil (en Panamá). Todo depende de la tarifa y eso está sujeto no solo a los atributos físicos, sino más bien al “nivel económico” de sus clientes y lo “exclusivo” del lugar o la compañía para la que trabajan.

Hay que destacar que una parte importante (cerca del 40% de lo que ganan) deben cederlo a sus apoderados, sobre todo al principio, pues deben devolver el dinero invertido en pasaje aéreo, traslados internos y otros gastos de ubicación y mantenimiento.

Sin embargo, muchas personas no tienen chance de regresar con el dinero.

Tal fue el caso de “Kenny”, una modelo venezolana que trabajaba en una web de citas por Internet en Ecapetec, México, que fue hallada muerta en febrero tras haber sido violada, torturada y desfigurada con ácido.

Según sus allegados, salió con un hombre desconocido que la contactó a través de redes sociales.

El portal ZonaDivas.com (actualmente fuera de línea) niega cualquier responsabilidad. Sin embargo, otras dos chicas que se promocionaban en este site (Karen Ailen Grodzinski, argentina de 24 años, y Génesis Gibson Jaimes, venezolana también de 24 años) también fueron asesinadas.

La Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México investiga los casos y considera que detrás hay una red de tráfico de mujeres.

Si bien es cierto que la cara más visible de la prostitución ha sido la esclavitud sexual, la explotación y el proxenetismo también, en algunos casos, ha sido una elección personal, autónoma e independiente de algunas y algunos.

Sin embargo, mientras la crisis económica venezolana continúe será cada vez más común que nuestros jóvenes consideren la prostitución como una forma de huir de la pobreza.

 

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