Por: Edgar Ramírez

VTActual.- Franco Vielma, sociólogo y analista del portal de investigación Misión Verdad, denunció en exclusiva para VTActual.com el uso del Estado y la geografía de Colombia como cabeza de plaza de la injerencia contra Venezuela y los dispositivos operacionales de asedio económico del gobierno de Estados Unidos contra el país.

Subrayó que Iván Duque, presidente electo recientemente para el período 2018-2022-, es un personaje de la oligarquía colombiana, de los sectores más vinculados al ex mandatario Álvaro Uribe y los paramilitares.

“Su elección ampliará las hostilidades políticas contra Venezuela, perfeccionando ese Estado portátil colombo venezolano que se está desarrollando en la frontera, del lado colombiano, amparándose en una retórica humanitaria alrededor de la migración venezolana”, dijo Vielma.

El analista considera que este espacio sirve para el movimiento de pertrechos logísticos operacionales y cabeza de plaza de la injerencia, muy bien maquillados en esta supuesta figura humanitaria.

“Las operaciones de cierres de cuentas venezolanas y la congelación de fondos –unos 1600 millones dólares de la República- son 47 veces más de lo ofrecido por EEUU y la Unión Europea como supuesta ayuda para nuestro país. Es una limosna humanitaria si se compara con el capital congelado a Venezuela”.

Si revisamos el devenir monetario en los últimos años, entenderemos que Cadivi, Simadi, Sitme, Cencoex, Dipro y Dicom, fueron instrumentos de tipo de cambio desmantelados uno a uno.

VT: La reciente y alta inmigración venezolana sirve de caldo de cultivo para el discurso colombiano. La crisis económica es sin lugar a dudas el principal factor de este movimiento poblacional.

FV: La gran deuda en la economía interna es la pérdida de la gobernanza económica que se ha ido diluyendo y sedimentando el último tiempo.

Sin un esquema monetario que sincere el valor del bolívar, que contraiga los efectos que está generando el dólar paralelo en la economía real, que abra la inserción de divisas -bien sea por inversión extranjera o por remesas- y que regularice la obtención de bolívares por parte del Estado por cada dólar que coloca a venta es difícil corregir las distorsiones monetarias.

La principal deuda del Estado va por allí. Si no existe una política monetaria coherente y flexible que pueda adaptarse a las condiciones económicas que ya la coyuntura impuso es difícil que se pueda regir un esquema saludable de precios.

VT: Lo que ocurre con los precios es que están signados por el dólar paralelo y la especulación por intermediación…

FV: Así es. Yo he propuesto en ese ámbito un marco de nacionalización y discrecionalidad total de los recursos generados por la actividad petrolera para la importación o asignación de dividas.

Debe abrirse un cambio reptante, un sistema de bolsa de régimen abierto con la tecnología de cadenas de bloque para construir un mecanismo flexible acorde a las necesidades de la economía.

“Mientras no exista una gobernabilidad monetaria será imposible un sistema de imposición de justiprecios”.

VT: Y a las limitaciones de la práctica gubernamental en lo económico se suma el cerco financiero que está muy bien analizado en tu reciente libro Radiografía de Un País Bajo Asedio

FV: El libro relata los dispositivos operativos multifuncionales de asedio económico -interno y externo- y establece de manera muy clara cuáles fueron los factores antecedentes a las operaciones de bloqueo desde el 25 de agosto de 2017 (con el decreto ejecutivo de Donald Trump) que excluye a Venezuela de los mercados internacionales de bonos y de financiamiento y confisca los dividendos que genera Citgo, la empresa venezolana en suelo estadounidense.

Por supuesto, el libro también reconoce la inercia estructural de la economía venezolana y la dependencia rentista.

VT: Definitivamente la crisis impacta ¿Cómo ves el ánimo del venezolano ante esta situación?

FV: La crisis política inducida y el descalabro económico del país han producido un conjunto de situaciones hiperanómicas en la vida venezolana. Desde comportamientos irracionales de parte de pequeños y medianos factores de la economía, hasta cambiar el patrón de comportamiento de la población en medio de la coyuntura.

El ánimo que predomina en la población venezolana está entre la inconformidad, el malestar y la resiliencia que es la capacidad de comprender y asumir positivamente la coyuntura para adaptarse a ella.

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