Por: María Isabel Cerón

La Lengua.- Argenis Rodríguez nace el 27 de noviembre de 1.935, en Santa María de Ipire, estado Guárico. Este potente autor dedica varios de sus libros a afirmar que los hermanos Petkoff estaban infiltrados en la guerrilla venezolana -que tuvo lugar entre los años de 1.960 y 1.970-. Él argumenta que las malas políticas y prácticas que reinaban en el movimiento insurgente eran la resulta de acuerdos nefastos.

Todo eso suena chicloso, pero esos hombres fueron al monte a ver qué se podía hacer contra lo mismo de siempre; tomar el poder o resistir.

Le pregunté a papá -a pesar del avance del Parkinson- si recordaba a Argenis -pausa-, me gritó que no conocía a ese señor; me colgó. Volví a llamar y no quiso hablar más. Unos días después, 5 de julio en la noche, a papá le explotó la tripa, casi muere, sin embargo, después de varias semanas en UCI se recuperó. Luego tuvimos que desocupar para entregar su casa, era un garaje repleto de libros.

Detrás de los discos de Mingus estaba el librito celeste “El viento y la lluvia” de Argenis Rodríguez (1.979), donde el muy malandro me rastrilla con pluma metálica:

“- ¿Ha tenido muchas mujeres al mismo tiempo?
– Sí. Hubo un tiempo en que tuve doce mujeres a la vez.
– ¿Sentía algo por ellas?
– No, nada. Me divertía. Me divertía engañarlas a todas. Me divertía mentirles.
– ¿Ama a alguna mujer en este momento?
– No. Recuerdo a las dos que amé y no sé por qué las amé. Sería cosa de juventud”.

Rodríguez publica sus primeras obras “El tumulto” en 1.961 y “Sin cielo y otros relatos” en 1.962. “Entre las breñas” sale en el 64, y en 1.965 “Donde los ríos se bifurcan”, en las que específicamente relata su incursión en la guerrilla. “Gritando su agonía” se publica en 1.970. En otro tono, pero tal vez en consecuencia y con el poder moral que le confiere dar la pelea en las montañas, escribe “La fiesta del embajador” (1.972) un thriller de brollos diplomáticos que involucran a un par de Sonias, esta parece ser una de sus obras más conocidas.

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En La Pulpería se me apareció un ejemplar de “Los caminos nocturnos” (1.973), un diario onírico del que rescato la frase: “Entre la destrucción y el amor yo preferí la destrucción”. Pasar esto por la palabra es la apuesta más humilde para un dark como Argenis.

Entre el 73 y el 74 publica los dos primeros tomos de sus enardecidas memorias. El tercer tomo es “Escrito con odio” (1.977), su obra maestra sin duda, allí expone hasta el hueso, no deja títere con cabeza. Agradezco y lamento que se reconozca golpeador, que lo modalice. Entrega a los responsables del desastre logístico de la guerrilla, que ya denunciaba pero con cierta mesura -aún dominándose, como le gustaba decir- en “Entre las breñas” y “Donde los ríos se bifurcan”.

“La ciudad desnuda” (1.978) es un tributo al despecho, al bar, a la curda… Argenis es un bohemio que desmenuza la decadencia que presencia, la goza, la sufre, es partícipe, le calienta contarnos, como a uno leerle. Este gran carajo define el ser Caribe.

La trilogía “Breve relación de la destrucción de un país” (1.980) que incluye “Relajo con energía”, “La amante del Presidente” y “El juicio final”, está muy bien escrita, lo que la hace tan fácil de leer; sus devaneos sobre la vejez, las mujeres y el alcohol añaden el carácter que se requiere para contar de manera convincente, los desmanes que padeció la Venezuela que CAP estafó a punta de populismo, para complacencia de la Cristina Datos y sus “testaperras”. Esta es una exquisita lectura salpicada de pornografía, violencia machista y corrupción dura.

“El ángel del pozo sin fondo” (1.984) confirma que  él se caga en todo (s). “El vuelo de los gavilanes” (1.985), “Palabras con el inmortal” (1.987), “Como hierba es el pueblo” (1.988), “Cruz de silencio” (1.990), “El hombre y su imagen, la mujer y su imagen” (1.993), “La soledad del guerrillero” (1.998), “Febrero” y “Milenio” publicadas en el 2.000, y “Palabra de mujer” (2.005), son otros de sus formidables libros.

“La trágica verdad del escritor” (1.991) es un exitoso ejercicio de promoción de la lectura, se trata de su primer ensayo, así lo presenta él mismo en la contraportada; en el libro explica brevemente las circunstancias de vida de los grandes escritores que lo marcan: Camilo José Cela, Pierre Riviére, Valle Inclán, Rimbaud, Fitzgerald, West, Kleist, Adamov, Goethe, Unamuno, Pio Gil, Baroja…

Argenis muere en su ley en febrero de 2.002. Es un romántico, se presenta como un ávido lector y un prolífico escritor, es, sin duda, el mejor promotor de su obra.

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